Mucha gente piensa que picar entre horas hace engordar y que hay que limitarse solamente a comer a horas fijas. Hay una parte de verdad.

A menudo lo hacemos para luchar contra el estrés, y no es una necesidad real. Se le llama la alimentación emocional.

Picar entre horas no te hará subir de peso pero…

… debes tener cuidado con la alimentación emocional. Te voy a explicar brevemente de qué se trata.

¿Qué es la alimentación emocional?

Es la acción de comer sin hambre en reacción a emociones fuertes o negativas. Es una reacción que está muy presente en las mujeres. Este comportamiento alimentario puede ser una de las causas del aumento de peso y el freno a una pérdida de peso rápida y sana.

Conozco bien esta sensación. Puede que te haya sucedido. Llegas a casa después de un día difícil y necesitas relajarte. Así que vas a la nevera y a la despensa y empiezas a comer sin fin, simplemente para darte un placer y relajarte.

No es tu culpa: todo está en tu contra. Tu cuerpo libera hormonas de placer en cuanto comes, aliviando las emociones fuertes y negativas que has tenido durante el día. Así entras en una espiral afectiva con la alimentación. Es muy importante que te des cuenta de lo que te ocurre y que salgas de esta espiral.

Y para ello te voy a dar 3 confidencias sobre la alimentación emocional. Para que puedas detectar si estás dentro de este comportamiento.

Aumento de peso y alimentación emocional

Nuestro cuerpo es una máquina bien compleja que necesita un equilibrio. En las mujeres, este mecanismo es aún más complejo con las hormonas que entran directamente en juego en el equilibrio emocional.

Sin un equilibrio afectivo emocional estable, tenemos más posibilidades de picar entre horas y comer sin hambre bajo el impulso de las emociones. Es decir, que las ganas de comer son provocadas por el afecto y no por el hambre.

Esto tiene una consecuencia increíble sobre el aumento de peso: comer sin tener hambre hace engordar.
A menudo, cuando aumentamos de peso sin darnos cuenta, es importante mirar del lado de la alimentación emocional.

Estrés y alimentación emocional

Como la alimentación emocional está provocada por el afecto, es necesario de reequilibrar el lado afectivo.

El estrés es un detonante directo de las crisis de alimentación emocional. Es por ello que después de un día duro, de una frustración, de una pelea, una ruptura de pareja, etc no es nada raro refugiarse en la comida.

Estando en uno de estos casos, entiendo plenamente la sensación que puede provocar cuando estamos en una situación de estrés y que la reacción sea una alimentación emocional.

Tomando consciencia del desencadenante de este modo de alimentación podrás determinar con precisión el hecho de dejarte llevar por la alimentación picando entre horas y comiendo de forma descontrolada.

Dejarte llevar por la alimentación emocional

Otro signo que demuestra que estás en una alimentación emocional: es dejarte llevar por la alimentación y comer de forma descontrolada a menudo.

Por ejemplo, llegas a casa, abres la nevera y empiezas a comer de todo con la idea de llenarte, sin tener hambre, pero tienes ganas de comer.

Entonces comes mucho y muy rápido, sobre todo alimentos grasos y dulces. Después de esto te sientes atiborrada, culpabilizas y te sientes mal.

¿Tienes realmente hambre?

Como le he dicho más arriba, hay que hacer bien la diferencia entre tener ganas de comer para luchar contra el estrés y tener realmente hambre.

Podemos creer que las comidas copiosas y con alimentos calóricos nos protegen del hambre durante unas cuantas horas, pero se trata del efecto inverso.

De hecho, cuando comemos alimentos calóricos y hacemos comidas muy copiosas, la digestión es más difícil y demanda mucha más energía.

Esto puede parecer paradoxal, pero al final, las comidas las más copiosas no son los que nos aportan más energía.

La mayoría de la gente asocia el picar entre horas al hecho de comer alimentos nocivos e industriales (golosinas, galletas, patatas, barras de cereales…).

Pero en realidad picar entre horas puede llegar a ser beneficioso para tu salud, a condición de elegir los buenos alimentos y de no comer lo primero que se te venga por la cabeza (alimentación emocional). Ya que haciendo esto, llegarás a las comidas principales con menos hambre y te saciarás menos.

Descubre lo que puedes comer entre horas, sin hacer que aumentes de peso y beneficiando tu salud.

Márcate unas pautas alimentarias saludables

No te dejes llevar por la alimentación emocional. Si haces las comidas principales adecuadamente, con los buenos nutrientes y tomándote el tiempo de comer, no tendrás ganas de picar entre horas.

Dependiendo de las comidas principales que hagas, 2-3 (desayuno, comida y cena), puedes marcarte unas pautas para picar entre estas comidas: Entre el desayuno y la comida; entre la comida y la cena; y antes de acostarte por ejemplo. Eso tú lo decides.

5 ejemplos para picar rápido y sano

  • Plátanos, manzanas… todas las frutas de temporada… sin restricción
  • Dátiles y frutas desecadas. Aunque son calóricos, nos aportan buenos nutrientes y sacian.
  • Huevos duros o blandos: son fáciles de transportar y nos aportan las buenas grasas. Pelarlos antes de comerlos, en el último momento.
  • Batidos y zumos de frutas y/o verduras: están riquísimos. Deja volar tu imaginación. Nada está prohibido. Necesitarás una batidora y un extractor de zumos. Eso sí, mezcla siempre las frutas con verduras para que tu nivel de azúcar en sangre no aumente drásticamente y luego disminuya de la misma forma.
  • Frutos secos y oleaginosos (sin salar, y de preferencia crudos, sin tostar). ¿Qué cantidad? Pon los frutos secos en tu palma de la mano y cierra el puño. Así sabrás la cantidad que necesitas.
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